España atraviesa una etapa de crecimiento económico sólido y sostenido, con un PIB proyectado de +2,9% para 2025 y +2,1% en 2026. Este avance demuestra que la audacia bien calculada genera prosperidad, incluso ante un panorama lleno de incertidumbres globales y locales.
Al explorar cómo las empresas españolas han transformado desafíos en oportunidades, descubrimos que asumir riesgos calculados y estratégicos puede desbloquear un crecimiento superior al promedio europeo y mundial.
El entorno internacional enfrenta una desaceleración moderada, con un crecimiento global estimado en +2,6% para 2025 y +2,4% en 2026. Las insolvencias comerciales han aumentado un 4% respecto a 2024, mientras que el riesgo político y social alcanza un histórico 41,1%.
Europa presenta una cifra de insolvencias del 11%, Asia-Pacífico un 12% y Norteamérica muestra tendencias más moderadas. Aun así, economías como EE.UU. e India lideran con crecimientos del 7,6% en el primer semestre de 2025, sustentados por inversión en tecnologías emergentes y mercados dinámicos.
A nivel nacional, el 23% de las compañías (971.300 empresas y 3,6 millones de trabajadores) corre riesgo de cierre si no refuerza su capacidad de adaptación. La rentabilidad media se sitúa en 6,7%, lo que implica una compresión de -9,6% respecto a Europa y -16,3% frente a la OCDE.
Las principales amenazas identificadas para 2025 incluyen:
Estos riesgos exigen a las empresas diseñar estrategias de mitigación proactivas para asegurar continuidad y competitividad.
A pesar de las amenazas, numerosas empresas españolas han logrado resultados notables: la facturación subió un 6,5% en septiembre de 2025, marcando cinco meses consecutivos al alza. Además, el 80% de las compañías cumple o supera sus expectativas para ese año.
Este desempeño se atribuye a prácticas como la diversificación de fuentes de ingresos, la exportación de productos de alto valor añadido y la adopción temprana de soluciones tecnológicas, elementos claves que fomentan la resiliencia ante la incertidumbre.
La clave para capitalizar oportunidades radica en adoptar estrategias de gestión financiera disciplinada y en invertir en infraestructura de innovación. Recomendaciones prácticas:
Estas iniciativas, al combinar adaptación proactiva al mercado con una visión de largo plazo, permiten a las empresas sortear obstáculos y escalar sus operaciones.
El análisis demuestra que asumir un riesgo bien gestionado y productivo no solo impulsa el PIB nacional, sino que genera empleo de calidad y posiciona a las compañías como referentes internacionales.
De cara a 2026, con un PIB estimado en +2,1% y un contexto global retador, es esencial que los líderes empresariales continúen apostando por la innovación, la diversificación y la resiliencia financiera. Solo así se asegurará una prosperidad duradera y se desbloqueará el verdadero potencial de crecimiento.
Referencias