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Deuda pública: Invierte en el estado, segura y rentable

Deuda pública: Invierte en el estado, segura y rentable

30/01/2026
Giovanni Medeiros
Deuda pública: Invierte en el estado, segura y rentable

En el tercer trimestre de 2025, la deuda pública española alcanzó una cifra histórica de 1,709 billones de euros, consolidando un ligero repunte respecto al segundo trimestre y marcando un punto de inflexión tras el proceso de corrección post-pandemia. A pesar de este aumento nominal, la ratio deuda/PIB descendió hasta el 103,2%, continuando una tendencia de mejora iniciada en 2021. Estos datos revelan un escenario donde la deuda sigue siendo elevada, pero muestra señales claras de estabilización y ajuste.

Evolución reciente de la deuda pública española

Los primeros años tras la pandemia situaron a España con un ratio máximo del 124,2% del PIB en 2021, un nivel que no se veía en décadas. Desde entonces, la corrección ha sido progresiva, permitiendo recuperar espacio fiscal y afianzar la confianza de los inversores. En términos nominales, el aumento desde 1,691 a 1,709 billones entre el segundo y tercer trimestre de 2025 refleja flujos de emisión que financian refinanciaciones y necesidades del presupuesto, aunque la tendencia interanual se mantiene moderada, con un crecimiento del 4%.

El análisis por sectores de acreedores muestra que más de la mitad de la deuda viva está en manos de entidades nacionales, mientras que los inversores extranjeros mantienen una posición relevante, con cerca de 830.926 millones de euros. Además, la parte de deuda pagadera a corto plazo (hasta un año) representa alrededor de 206.674 millones, lo que implica un calendario de vencimientos distribuido y previsible. Esta composición favorece una gestión coordinada y planificada de las subastas del Tesoro.

Perspectivas y proyecciones a medio plazo

Según el escenario central de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF), la ratio deuda/PIB descenderá al 95,2% en 2030. Este ajuste se sustenta en un crecimiento nominal sostenido y un saldo primario mejorado, que permitirán reducir gradualmente el peso de la deuda sobre la economía. Incluso en escenarios más adversos, con tipos de interés elevados o crecimientos inferiores, la trayectoria se mantiene a la baja, aunque a un ritmo más lento.

Otras instituciones internacionales ofrecen previsiones similares o más optimistas. El FMI estima una ratio del 92,6% en 2030, mientras que tanto la Comisión Europea como la OCDE proyectan objetivos inferiores a los de la AIReF. Un análisis estocástico refuerza la confianza en esta evolución: existe una probabilidad del 71% de que la deuda se reduzca al finalizar la década, siempre que se mantenga un esfuerzo continuado de ajuste fiscal.

En términos de capacidad de financiación, el déficit observado en 2024 alcanzó los 50.187 millones de euros, lo que pone de relieve la necesidad de mantener un equilibrio entre el gasto público y los ingresos. Sin embargo, la trayectoria proyectada hasta 2030 ofrece un horizonte de estabilidad, ya que la reducción del endeudamiento libera espacio para políticas anticíclicas y permite afrontar futuros retos demográficos y sociales con mayor holgura financiera.

Costes de financiación y perfil de riesgo

El coste medio de nuevas emisiones bajó al 2,7% en noviembre de 2025, dato que refleja una caída de 74 puntos básicos desde el máximo registrado en 2023. Asimismo, el coste medio de la deuda en circulación se sitúa en el 2,31%, un nivel que se considera altamente competitivo en comparación histórica. Esta remuneración atrae tanto a inversores nacionales como internacionales en busca de alternativas estables con rendimientos superiores a la inflación reciente.

El perfil de vencimientos se caracteriza por un riesgo de refinanciación muy bajo, alrededor del 13%, con plazos distribuidos hasta 2071. Esto reduce la concentración de amortizaciones y facilita una planificación financiera prudente. Para 2026, se prevén emisiones netas por 55.000 millones y brutas por 285.677 millones, ajustadas a las necesidades de renovación de títulos a su vencimiento.

Comparación internacional y ventajas de inversión

En el contexto europeo post-pandemia, la mayoría de los países han reducido sus ratios de deuda, aunque con ritmos y magnitudes distintas. Grecia y Portugal destacan por ajustes profundos, mientras que Italia y España muestran caídas relevantes. Francia, por su parte, se mantiene cerca de posiciones máximas y experimenta un repunte reciente. En este escenario, España combina una trayectoria decreciente y una calificación crediticia sólida, lo que refuerza su atractivo.

Las ventajas de invertir en deuda española se pueden resumir en los siguientes puntos:

  • Seguridad respaldada por el Estado y el BCE.
  • Rendimientos superiores a la mayoría de bonos soberanos de la zona euro.
  • Perfil de vencimientos amplio y diversificado.
  • Reducción progresiva de la ratio deuda/PIB.

Cómo invertir de forma segura y rentable

Invertir en bonos del Estado español puede realizarse a través de plataformas oficiales o intermediarios financieros autorizados. Para aprovechar al máximo este vehículo de inversión, es recomendable considerar:

  • Horizontes de inversión alineados con vencimientos: escoge plazos que se ajusten a tus necesidades de liquidez.
  • Reinvierte de forma continua cupones: optimiza el rendimiento compuesto en el largo plazo.
  • Seguimiento de subastas periódicas: participa en emisiones cuando las condiciones de mercado sean más favorables.
  • Distribución en diferentes maturidades: diversifica el riesgo y mejora la previsión de flujos.

Además, es aconsejable mantener un enfoque disciplinado y diversificado, complementando la deuda pública con otros activos según el perfil de riesgo. La combinación de una ratio descendente, costes de financiación contenidos y un calendario de vencimientos previsible convierte a la deuda del Estado en una opción atractiva tanto para inversores conservadores como para aquellos que buscan equilibrar su cartera.

En definitiva, la deuda pública española ofrece un equilibrio ideal entre seguridad y rentabilidad, sustentado en datos macroeconómicos sólidos y en procesos de ajuste fiscal que han mostrado resultados tangibles. Con perspectivas de reducción de la ratio deuda/PIB hasta niveles cercanos al 95% en 2030, y un coste medio actual inferior al 3%, se presenta como una apuesta estratégica para quienes valoran la estabilidad a largo plazo.

Ahora es el momento de considerar esta inversión dentro de tu estrategia financiera: aprovecha un escenario de ajustes favorables y construye un portafolio más robusto y resistente a las incertidumbres del mercado global.

Giovanni Medeiros

Sobre el Autor: Giovanni Medeiros

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