En un contexto global marcado por la fragmentación y la desconfianza, nuestra capacidad para anticipar amenazas futuras con agilidad se convierte en un recurso invaluable para gobiernos, empresas y ciudadanos.
El Informe de Riesgos Globales 2026 del World Economic Forum revela una era de competencia estratégica y fragmentación en la que los mecanismos multilaterales pierden fuerza. Más de 1.300 expertos coinciden en que la cooperación internacional ha cedido ante la confrontación geoeconómica, dando paso a sanciones, proteccionismo y medidas industriales estratégicas.
Esta incertidumbre define la perspectiva de riesgos globales, interconectando factores geopolíticos, económicos, tecnológicos, sociales y ambientales. En palabras sencillas, la próxima década podría estar signada por crisis simultáneas, donde un conflicto o un fallo en la cadena de suministro se extienda con rapidez a otras esferas.
En el corto plazo, los riesgos geoeconómicos encabezan la lista. Con un 18% de probabilidad de desencadenar una crisis global en 2026, estas tensiones afectan el comercio, la inversión y la estabilidad estatal.
Además, la recesión y la inflación resurgen como riesgos económicos intensificados, mientras que la fragilidad estatal y el proteccionismo debilitan las bases de la gobernanza global.
Si bien los desafíos ambientales pierden impacto inmediato, recuperan protagonismo a diez años. El aumento de fenómenos meteorológicos extremos y el colapso de ecosistemas ponen en jaque infraestructuras críticas, cadenas de suministro y redes eléctricas envejecidas.
La escalada de la inteligencia artificial como riesgo adverso, pasando del puesto 30 al 5 en diez años, refleja la urgencia de regular y guiar su desarrollo. Al mismo tiempo, estas tecnologías ofrecen oportunidades únicas para modelar el clima, impulsar descubrimientos médicos y optimizar recursos.
Los riesgos no actúan aisladamente. La geoeconomía como núcleo de tensión emplea finanzas y normas comerciales como armas estratégicas, fragmentando reglas y erosionando la confianza entre naciones.
Por su parte, la dualidad tecnológica exhibe un potencial transformador en salud y educación, a la vez que agrava la desigualdad y alimenta la polarización social. La digitalización acelerada intensifica la desinformación y debilita los procesos democráticos, generando un círculo vicioso que alimenta la desilusión ciudadana.
Finalmente, las infraestructuras críticas envejecidas —desde redes eléctricas hasta puertos— son vulnerables a interrupciones causadas por el clima y los ciberataques, exigiendo una visión multifacética de la resiliencia.
Anticipar riesgos emergentes requiere de un enfoque proactivo y colaborativo. A continuación, algunas recomendaciones clave:
Asimismo, es crucial impulsar marcos normativos internacionales que regulen tecnologías emergentes, especialmente en el ámbito de la inteligencia artificial y los sistemas autónomos. Solo a través de acuerdos multilaterales podremos equilibrar beneficios y riesgos.
La educación y la formación continua de líderes también juegan un rol esencial. Al fomentar habilidades críticas y colaborativas, podemos fortalecer la capacidad de adaptación ante escenarios imprevisibles.
La resiliencia no es un estado estático, sino un proceso dinámico. Implica invertir en capacidades institucionales, compartir información de forma transparente y diseñar políticas flexibles que se ajusten a la rapidez de los cambios.
En este viaje, cada actor —desde la ciudadanía hasta las grandes corporaciones— tiene un rol. La toma de decisiones informada, basada en datos y escenarios alternativos, puede marcar la diferencia entre reaccionar y anticiparse.
El horizonte de riesgos emergentes exige valentía y visión de futuro. No se trata solo de gestionar crisis, sino de forjar un camino hacia un sistema global más equitativo, sostenible y seguro.
Al mantenernos alerta, colaborativos y comprometidos, convertiremos los desafíos en palancas de innovación y transformación. Nuestra capacidad de anticipación será la brújula que nos guíe hacia un mañana más estable y próspero.
Referencias